Si bien los italianos vieron en los paracaidas una forma de alimentar sus tropas en el desierto, no fueron los pioneros en este sistema... años antes, los soviéticos ya vieron en este sistema otras ventajas.
En 1937 se avecinaba que la guerra se discutiria en el aire. Hacer llegar las tropas a territorio enemigo mediante aviones y lanzarlos con paracaidas iba tomando forma. Junto con las unidades de asalto los perros entrenados eran tambien clave para la lucha (llevar munición o medicamentos, tirar cables de comunicación, detectar rastros...) por lo que se idearon unas capsulas de transporte para ellos.
Al tocar el suelo un mecanismo abría la capsula automáticamente liberando al animal para reencontrarse con el resto de sus compañeros.


